Posts Tagged ‘Broadway

22
Ene
15

Animus criticandi: Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (2014)

Cartel-de-Birdman

La carrera de Alejandro González Iñárritu mostraba claros signos de agotamiento, Babel y Biutiful estaban lejos de la maestría de Amores Perros o 21 gramos. ¿Su nueva película seguiría el mismo camino? ¿O su talento como narrador se había esfumado?

Tras un parón cinematográfico de cuatro años, Iñárritu, regresa con Birdman, una película brillante y genial, su mejor obra. Una cinta sobre el oficio de actor y por extensión de cualquier creador o artista que busca la relevancia de su labor.

Michael Keaton encarna a Riggan Thomson, otrora estrella de una taquillera saga de superhéroes llamada Birdman (la referencia está muy clara), que intenta llevar a cabo la representación en Broadway de una obra de Raymond Carver, la cual dirige, interpreta y produce. Mientras, tendrá que lidiar con su voz interior (representada por Birdman), los avatares de la producción y los problemas con su familia y el resto del reparto.

birdman-movie-still-13

Ejecutada en un solo plano secuencia, eso sí, editado para falsear la unidad de la toma, hace que Birdman se convierta en un prodigio formal. La historia avanza por los pasillos del teatro a un ritmo frenético, como si se tratase de las interioridades de los personajes; con situaciones desbordantes de ingenio y de excelente comicidad, inédita en el cine del mexicano.

Iñárritu abandona el montaje fragmentado que realizaba con su anterior guionista, Guillermo Arriaga, para apostar por la unidad de la historia facilitando la fluidez de las situaciones. Se libera de los precisos guiones de su compatriota para lanzarse a una nueva etapa como narrador. Eso sí, mantiene una de sus señas de identidad: los personajes atormentados en constante lucha vital.

Birdman

Se produce algo curioso respecto al guión de Birdman y es que toda la producción se llevó a cabo sin improvisación de ningún tipo, en cambio, transmite todo lo contrario, da la sensación de ser una obra llena de libertad creativa, tanto del director como de los intérpretes. Quizás la excelente banda sonora puede que me haya ayudado a realizar esa apreciación, porque durante gran parte del filme las acciones vienen acompañadas por un agitado solo de batería, a ritmo de free-jazz, la que es, sin duda, la mejor opción musical y capaz de eliminar cualquier pretenciosidad de las imágenes, algo de lo que adolecían sus dos últimos trabajos.

Tanto la forma y el fondo de la película cargan la mayor parte de su peso en unos actores fantásticos. Michael Keaton renace para interpretar a un personaje hecho a su medida, Edward Norton en un papel genial, Naomi Watts,Emma Stone, Zach Galifiniakis y demás intérpretes están a un nivel excelso.

birdman-movie-keaton-norton

Birdman tiene una relación muy próxima con el presente siendo, además, muy crítica; Twitter y la viralidad en Internet, Youtube o la repercusión instanánea que se obtiene a través de esas plataformas, los blockbusters de superhéroes y sus interminables sagas, dardos envenenados hacia los críticos, publicistas e incluso célebres compañeros de profesión.

Emmanuel Lubezki es el artífice, sin olvidar a Iñárritu, de que todo el dispositivo técnico brille a un nivel soberbio. Los juegos de luces dentro del teatro, en la calle o los propios decorados de la representación son fabulosos, de una ejecución técnica complejísima y, además,  el magistral uso de la cámara desencadenada que se comporta como un personaje más. Todo lo mencionado bien le puede valer su segundo Oscar consecutivo, es mi principal apuesta para esa categoría.

Birdman_courtesy_Fox_Searchlight

Este nuevo camino de Iñárritu promete grandes cosas.

Anuncios
05
Dic
14

Animus criticandi: Hedwig and the Angry Inch (2001)

q9lJVDbHgiruqgc11k6kMl1hKe6

Dentro del cine independiente americano encontramos, no hay duda, historias mucho más sorprendentes, arriesgadas y estimulantes que en los circuitos habituales. Hedwig and the Angry Inch personifica esto a la perfección.

Adaptación a la gran pantalla del exitoso musical, de mismo nombre, que surge en los escenarios alternativos de Broadway (sí, también ahí hay círculos independientes). John Cameron Mitchell, autor del libreto y protagonista en las dos versiones, se pone detrás de las cámaras para dirigir de manera excelente este exótico musical.

El argumento se centra en Hedwig, un transexual con vocación de estrella del rock, nacido en Alemania Oriental bajo el nombre de Hansel. Abandonó el país al casarse con un marine americano, sin embargo la operación de cambio de sexo a la que se sometió, salió mal, provocándole una pulgada irritada (“angry inch”) que lo dejará en la indefinición sexual física. Ya en América, conocerá a otra persona, Tommy, un joven que será su amante y protegido, interpretado por Michael Pitt, que le robará sus canciones y la fama que él pretendía. Mientras, Hedwig, seguirá a Tommy con su propio grupo, The Angry Inch, tocando en locales y restaurantes casi vacíos.

Hedwig-and-the-Angry-Inch

Hedwig es un personaje derrotado por el pasado y así lo recuerda en cada actuación inundando los locales con su glamour y divismo, como si de un David Bowie se tratase, bajo capas y capas de maquillaje y ataviado con una peluca a lo Farrah Fawcett. “El 13 de agosto de 1961 se levantó un muro en Berlín. El mundo estaba dividido por una guerra fría y el Muro de Berlín era el símbolo más odiado. Injuriado, grafiteado, escupido. Pensamos que el muro estaría ahí para siempre, pero ahora que ya no está, ya no sabemos quiénes somos”. Esta introducción, la primera canción de la película, no responde a la casualidad. Que Hedwig venga de un país marcado por la división física representa en lo que se ha convertido, alguien a medio camino del sexo: no es hombre, ni tampoco mujer; atado a sus recuerdos, esclavo de su pasado y difícil de derribar. Pronto nos daremos cuenta que no es más que un refugio de su verdad y cómo al avanzar la película descubrimos todos los significados ocultos. Seguramente, sin la brillantez de las canciones a ritmo de rock, podría resultar superficial, amén a las fantásticas letras llenas de mensaje que permiten a Hedwig liberarse y, a nosotros, conocer todo sobre él.

La obsesión por perseguir a su anterior amante, el cantante de éxito Tommy Gnosis, le llevará a perderlo todo poco a poco, el grupo, la relación con los integrantes y hasta el glamour, la peluca y las capas de maquillaje. Resurgirá, aunque ya no será el mismo.

hedwig1

Estamos ante una ópera rock, o por lo menos a un homenaje a ese subgénero musical. Con muchos elementos comunes de otras célebres óperas rock como Tommy de The Who, o The Wall de Pink Floyd. En ellas, ambos protagonistas están marcados por su pasado, entretanto se enfrentan a esos recuerdos, que se nos muestran a modo de flashbacks o recreaciones animadas de carácter símbolico. Hedwig and The Angry Inch comparte algunos de estos aspectos.

En Tommy, el personaje principal carecía de la vista, el oído y el habla, como Hedwig  tiene una “herida” física que lo condiciona. Aunque quizás es The Wall la que tiene mayor relación con Hedwig, ya que el protagonista es un cantante de un grupo de rock, marcado por una serie de traumas asociados a la severa educación recibida durante la infancia, ante eso sólo encontrará salida en las drogas y la violencia. Difieren, es cierto, Hedwig no consume drogas y la educación no es lo que le causó traumas, sino las relaciones con sus seres amados, sin embargo los daños que causados por el pasado están muy presentes condicionando ambas personalidades.

hedwig and the angry inch

Respecto a la realización, no da la sensación, en ningún momento, que Cameron Mitchell sea un novato. Conduce la película con un ritmo firme y domina todos los recursos. Una realización pausada dentro de los recuerdos combinando encuadres e iluminaciones expresivas. Reserva la dirección y el montaje eléctrico para los conciertos que, a su vez,  rememoran a las realizaciones empleadas para las actuaciones en vivo.

En definitiva, es una propuesta novedosa y una excelente película musical. Lo único que se puede lamentar es que no tenga la proyección pública que se merece.