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Animus criticandi: Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (2014)

Cartel-de-Birdman

La carrera de Alejandro González Iñárritu mostraba claros signos de agotamiento, Babel y Biutiful estaban lejos de la maestría de Amores Perros o 21 gramos. ¿Su nueva película seguiría el mismo camino? ¿O su talento como narrador se había esfumado?

Tras un parón cinematográfico de cuatro años, Iñárritu, regresa con Birdman, una película brillante y genial, su mejor obra. Una cinta sobre el oficio de actor y por extensión de cualquier creador o artista que busca la relevancia de su labor.

Michael Keaton encarna a Riggan Thomson, otrora estrella de una taquillera saga de superhéroes llamada Birdman (la referencia está muy clara), que intenta llevar a cabo la representación en Broadway de una obra de Raymond Carver, la cual dirige, interpreta y produce. Mientras, tendrá que lidiar con su voz interior (representada por Birdman), los avatares de la producción y los problemas con su familia y el resto del reparto.

birdman-movie-still-13

Ejecutada en un solo plano secuencia, eso sí, editado para falsear la unidad de la toma, hace que Birdman se convierta en un prodigio formal. La historia avanza por los pasillos del teatro a un ritmo frenético, como si se tratase de las interioridades de los personajes; con situaciones desbordantes de ingenio y de excelente comicidad, inédita en el cine del mexicano.

Iñárritu abandona el montaje fragmentado que realizaba con su anterior guionista, Guillermo Arriaga, para apostar por la unidad de la historia facilitando la fluidez de las situaciones. Se libera de los precisos guiones de su compatriota para lanzarse a una nueva etapa como narrador. Eso sí, mantiene una de sus señas de identidad: los personajes atormentados en constante lucha vital.

Birdman

Se produce algo curioso respecto al guión de Birdman y es que toda la producción se llevó a cabo sin improvisación de ningún tipo, en cambio, transmite todo lo contrario, da la sensación de ser una obra llena de libertad creativa, tanto del director como de los intérpretes. Quizás la excelente banda sonora puede que me haya ayudado a realizar esa apreciación, porque durante gran parte del filme las acciones vienen acompañadas por un agitado solo de batería, a ritmo de free-jazz, la que es, sin duda, la mejor opción musical y capaz de eliminar cualquier pretenciosidad de las imágenes, algo de lo que adolecían sus dos últimos trabajos.

Tanto la forma y el fondo de la película cargan la mayor parte de su peso en unos actores fantásticos. Michael Keaton renace para interpretar a un personaje hecho a su medida, Edward Norton en un papel genial, Naomi Watts,Emma Stone, Zach Galifiniakis y demás intérpretes están a un nivel excelso.

birdman-movie-keaton-norton

Birdman tiene una relación muy próxima con el presente siendo, además, muy crítica; Twitter y la viralidad en Internet, Youtube o la repercusión instanánea que se obtiene a través de esas plataformas, los blockbusters de superhéroes y sus interminables sagas, dardos envenenados hacia los críticos, publicistas e incluso célebres compañeros de profesión.

Emmanuel Lubezki es el artífice, sin olvidar a Iñárritu, de que todo el dispositivo técnico brille a un nivel soberbio. Los juegos de luces dentro del teatro, en la calle o los propios decorados de la representación son fabulosos, de una ejecución técnica complejísima y, además,  el magistral uso de la cámara desencadenada que se comporta como un personaje más. Todo lo mencionado bien le puede valer su segundo Oscar consecutivo, es mi principal apuesta para esa categoría.

Birdman_courtesy_Fox_Searchlight

Este nuevo camino de Iñárritu promete grandes cosas.

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1 Response to “Animus criticandi: Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (2014)”


  1. 1 A.B.
    enero 31, 2015 en 5:42 am

    Completamente de acuerdo con tu lectura. “Birdman” es la culminación del cine de Iñárritu y una muestra de la genialidad de su talento. No hay discusión posible, desde todas las perspectivas, es una película impecable.
    El guión, producto de Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris Jr., Armando Bo y el propio Iñárritu, posee esa compleja excepcionalidad que pocas veces se ve en el cine hollywoodiense y que logra alcanzar total plenitud a través de una arriesgada propuesta técnica (hay que quitarse el sombrero ante el tándem Lubezki-Iñárritu) y de una idónea BSO que enmarca de una manera sin igual la atmósfera única y característica del filme. Todo ello, además, está sólidamente sustentado por las estelares actuaciones de todo un elenco sobre el que destaca, de forma especialmente brillante, un renacido Michael Keaton.

    Estamos ante una sátira profunda, una comedia negra fantásticamente terrible que es, a su vez, una reflexión sobre el drama humano (“Todos somos Birdman”, declaraba Iñárritu en una reciente entrevista). La historia de “Birdman” es la historia de la crisis-catarsis identitaria y profesional (artística) de Riggan Thomson, el protagonista de esta propuesta. Un personaje que se encuentra en pleno conflicto interno: luchando con su ego, contra su propio pasado y con la necesidad de conseguir llevar a buen puerto la obra que estrena en Broadway. Obra de total implicación y riesgo (la adapta, la dirige e interpreta) que es, al mismo tiempo, el objeto mediante el cual reconciliarse con su profesión y consigo mismo.

    -¡Es importante para mí! ¿Te enteras? ¡A lo mejor no para ti o para los cínicos de tus amigos
    cuya única ambición es hacerse virales! Pero, ¡para mí!, esto es… ¡joder!, es mi carrera!
    ¡Es mi oportunidad de aportar un trabajo que signifique algo!
    (Escena de Birdman)

    Durante ese proceso, la inestabilidad mental (expresada mediante bipolaridad, brotes de esquizofrenia o una aparente telequinesia) consume progresivamente a Riggan que tiene que enfrentarse, además de a los muchos percances que acontecen en torno a la obra, a Birdman, la representación de su Ego, el ídolo pasado, soberbio recordatorio de un éxito que se ha ido. Por momentos, los más, lo combate aunque finalmente termine entregándose a él en una delirante apoteosis (casi) final.

    Considero que si atendemos a la psicología del personaje y sus problemas, a la propia temática (el hecho de afrontar una representación artística y el deseo de reconocimiento) e incluso la vuelta a la idea del disfraz/traje/máscara como representación de una identidad dual y desequilibrada, la referencia más próxima es al “Cisne Negro” (2010) de Aronofsky. Eso sí, “Birdman” aborda toda esta temática desde otro género y de forma menos dramática y oscura.

    Sólo tendríamos, como resultado, una muy buena película si el resto de elementos no estuvieran tan sólidamente trabajados y llevaran al conjunto al nivel de excelencia que alcanza. La música es magnífica; la batería marca, por momentos, con sus ritmos de jazz el estado anímico de Riggan. El ritmo del film es incesante y, motivado por el montaje, el ojo del espectador no descansa, perdiéndose libremente por diferentes espacios. Aunque, sobre todo, predominan los espacios limitados (pasillos y habitaciones del teatro) que llegan a causar incluso una sensación claustrofóbica (tal vez como una imagen más de los difíciles entresijos de la psicología interna de los personajes) ante la falta de escenas de exteriores: casi quedan escuetamente reducidas a las protagonizadas por Sam y Mike en la terraza del teatro, la pesadilla freudiana por Times Square y aquellas en las que Riggan, liberado a través de Birdman, vuela por las calles de Nueva York.

    Además no hay que olvidar que el resto de personajes que conviven con Riggan poseen un gran densidad psicológica: Mike Sheiner (Edward Norton) es un pasional actor de método, un orgulloso animal en el escenario que pierde su seguridad cuando se aleja de él (simbolizado en su impotencia sexual); Laura (Andrea Riseborough), actriz y novia de Riggan, afectada por un intento fracasado de ser madre se encuentra constantemente entre las carencias sentimentales y la impulsividad sexual; Lesley (Naomi Watts), actriz y novia de Mike, es un personaje presionado constantemente por su sueño (actuar en Broadway) y la inseguridad emocional que esto le produce; Jake (Zach Galifianakis), productor-abogado-amigo de Riggan, es el encargado de mantener la cordura y la organización de toda la producción (“Soy el que mantiene esto a flote”). No deja de resultar irónico que un actor como Galifianakis desempeñe precisamente este papel.

    Por lo que respecta al ámbito familiar del protagonista, nos encontramos con Sam Thomson (Emma Stone), hija de Riggan, recién salida de rehabilitación y también recientemente convertida en su asistente personal. Ella, además de cargar con los pertinentes reproches respecto a su pasada relación paternofilial, supone el mayor elemento de choque directo con el presente (Youtube, Twitter, Facebook, los blogs, etc.) mientras que la ex-mujer de Riggan, Sylvia Thomson (Amy Ryan), aparece exclusivamente en contadas escenas para apoyarlo, recordar el compromiso de éste con su hija o tratar elementos de su relación pasada (su matrimonio, separación, etc.) en el camerino de Riggan, ese espacio/recinto íntimo en dónde todo (sentimientos reprimidos, recuerdos pasados, impresiones, reflexiones, etc.) se expresa con mayor libertad y fluidez.

    -Espera, quiero preguntarte algo, ¿Por qué Raymond Carver?
    (Escena de “Birdman”)

    Raymond Carver tiene un peso fundamental como eje central de “Birdman”: ¿Por qué Carver? Es decir, ¿Qué significa Carver para Iñárritu? Entender esta relación es comprender la obra plenamente.

    Iñárritu es un declarado lector de la obra de Carver que, influido por la crisis de mediana edad (también declarada), realiza una reflexión personal de su propia carrera profesional, del ego, y lo que significa al fin y al cabo ser amado. Esa reflexión en forma de film es “Birdman”. De ahí que la película se inicie con el “Late Fragment” (de “A New Path to the Waterfall”), ese poderoso último poema (“And what did you want? To call myself beloved, to feel myself beloved on the earth”) que se encuentra inmortalizado en la propia lápida del autor en Ocean View Cemetery (Port Angeles, Washington). Para la lectura de Iñárritu, transmitida en el filme, el amor del que nos habla Carver no se relaciona con el sentimiento romántico sino con el deseo/necesidad de aprobación, reconocimiento y admiración. Pero la cosa no queda ahí.

    La obra que Riggan, alter-ego fílmico de Iñárritu, decide adaptar (y dirigir e interpretar) es además “What We Talk About When We Talk About Love”. Iñárritu, de forma consciente o no, toma la versión editada por Gordon Lish, no el proyecto original de Carver (“Beginners”) alejado de las múltiples incorporaciones de Lish, de forma que, paradójicamente, incurre, como desarrolla Jonathan Leaf, en una “traición” al propio autor. El hecho es que, independientemente de esta cuestión, Ray Carver, en el film, representa la alta cultura y lo artístico. A Iñárritu esto le sirve para presentar contraposiciones duales constantes (Arte-Industria, Broadway-Hollywood, Teatro-Cine y Carver-Superhéroes). En el caso de Riggan, siguiendo esta lógica, existe la pretensión de alejar las mercantilizadas mallas del superhéroe y abrazar el arte dramático en las arenas de Broadway, con una obra de Carver, para poder redimirse de un pasado que públicamente desea superar y que, al mismo tiempo, es una vía de conciliación con su pasado: los inicios de su vocación dramática nacen a partir de que Carver le dedique una frase (Thank you for an honest performance) en una servilleta, guardada en su cartera como un objeto simbólico. La absoluta ironía de este tema es que precisamente esa frase (“an honest performance”) se utilice cuando la versión que se muestra no es la verdaderamente original. En mi opinión, Iñárritu al estar en contacto con Tess Gallagher, viuda del escritor, ha sido consciente de esto y lo ha planteado como un extraordinario giro cómico que vuelve más excepcional a la cinta.

    Hallar evidencias de esa excepcionalidad es fácil, surgen cuando atendemos a la construcción de la narración, al despliegue de referencias meta-narrativas, a la elaboración de los personajes, a la técnica y al montaje, a la configuración del espacio fílmico o la elección y uso del sonido. “Birdman” es una obra artística con mayúsculas, una creación arriesgada que sólo una pandilla de tarados podía proponer.

    -¡Eh!, ¿Va en serio o es una película?
    -Una película
    -Sois una pandilla de tarados
    (Escena de “Birdman”)

    Enlaces:

    Sobre el aspecto técnico
    -The Seamless Look of ‘Birdman’ (Variety): http://variety.com/video/the-seamless-look-of-birdman/
    -‘Birdman’s’ Times Square Scene: How They Did It (Tim Gray,Variety, 14/01/15): http://variety.com/2015/artisans/production/birdmans-time-square-scene-how-they-did-it-1201404230/

    Entrevista
    -Todos somos Birdman (Gabriel Lerman, Revista In LAN Airlines): http://in-lan.com/personajes/entrevistas/gonzalez-inarritu-todos-somos-birdman/
    – Alejandro G. Iñárritu And ‘Birdman’ Scribes On Hollywood’s Superhero Fixation: ‘Poison, Cultural Genocide’ (Mike Fleming Jr., 15/10/ 2014): http://deadline.com/2014/10/birdman-director-alejandro-gonzalez-inarritu-writers-interview-852206/

    Crítica
    -How ‘Birdman’ Betrays Raymond Carver: An Untold Story (Jonathan Leaf, forbes, 04/01/15) :http://www.forbes.com/sites/jonathanleaf/2015/01/04/how-birdman-betrays-raymond-carver-an-untold-story/

    Original “Beginners”
    -Beginners (Raymond Carver, The New Yorker, 24/12/07): http://www.newyorker.com/magazine/2007/12/24/beginners


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